La Liga se despidió con un forzado adiós en Nervión por la intrascendencia del partido y por la salida de dos entrenadores que se han quedado desamparados por la inestabilidad de sus equipos y la tensión de dos clubes tan volcánicos como el Sevilla y el Barça. El abrazo de consuelo que se dieron Quique Sánchez Flores y Xavi Hernández contrastó con la bronca de una nutrida y ruidosa hinchada contra la directiva formada en el palco del Pizjuán. Ni siquiera se llenó el campo en una jornada distendida y que acabó por ser divertida y entrañable por un gol victorioso de Fermín dedicado a Xavi.

 

La tristeza se combinaba con el mal humor en Sevilla mientras Laporta disfrutaba en Barcelona de la recepción ofrecida en la Plaça Sant Jaume a las campeonas de Europa. No era el mejor ambiente para los futbolistas de Sánchez Flores. El partido quedó así a merced del Barça, que al cuarto de hora ya ganaba con un gol de Lewandowski después de un centro con la zurda de Cancelo. Tocaban fácil y bien los azulgrana, movidos por sus centrocampistas, especialmente por Pedri, más animado después de sus dos goles contra el Rayo.

El tinerfeño fue titular en una alineación muy propia de Xavi. Apostó el técnico por los jugadores de la cantera, también con Christensen de medio centro y sin João Félix, Araujo ni Raphinha. El Sevilla dejaba hacer, sin nervio competitivo, expectante en cualquier caso con las debilidades de la zaga del Barcelona. Los azulgrana son un equipo permeable y los contrarios han encontrado la espalda de los centrales Iñigo Martínez y Pau Cubarsí. En-Nesyri no tardó en empatar con un disparo que se coló por entre las piernas de Ter Stegen después de un pase filtrado por Soumaré.

El encuentro se abrió con el 1-1 y las oportunidades se sucedieron en las dos porterías, especialmente en la de Nyland. Aunque los azulgrana llegaban con más facilidad, desafortunados en el tiro y peleados con la madera, los sevillistas respondían con rápidas transiciones que comprometían a Ter Stegen. No había control de juego, las pérdidas se sucedían y la alegría se imponía en la cancha sin que la presencia de Christensen tuviera ningún peso en la medular del Barça. Xavi sustituyó al danés en el descanso por Oriol Romeu.

A pesar de que bajaron las revoluciones, los interiores barcelonistas continuaron alcanzando posiciones de remate al tiempo que seguían las concesiones de Koundé y Cancelo. La perseverancia de Fermín, generoso en el esfuerzo y en el disparo, tuvo su recompensa con un chut raso y ajustado desde fuera del área al que no llegó Nyland. El andaluz, siempre agradecido, celebró el gol con un cálido abrazo a Xavi. Fermín es hoy un jugador que aspira a la internacionalidad después de ser descubierto en la pretemporada por el hasta ahora técnico del Barça.

Fermín marcó su gol número 11 y Lewandowski volvió a ser sustituido después que haya trascendido que Xavi prefería no contar para el año que viene con el ariete internacional por Polonia. La rueda de cambios giró a favor del Sevilla. La afición pasó de gritar a cantar, de regañar a su junta a aplaudir a sus futbolistas, y la pelota volvió a apuntar a Ter Stegen. El meta, que aspiraba al Zamora hasta que cayó del lado de Unai Simón, estuvo más certero que Vitor Roque y João Félix. El mejor delantero era en cualquier caso En-Nesyri.

El marroquí, sin embargo, no atinó a marcar el segundo tanto en su despedida del Sevilla y el Barcelona se llevó una victoria firmada por Fermín en el último partido de Xavi.

 

 

Vía El Pais