“Los conflictos no se arreglan con armas, se desarreglan más, se descomponen más; los conflictos se arreglan con inteligencia”, dice a las comunidades donde han ocurrido emboscadas por líos agrarios
LAURA ROSALES
El Arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, envió un enérgico mensaje a las comunidades campesinas oaxaqueñas, en donde en los últimos días han ocurrido emboscadas como San Miguel El Grande, Tlaxiaco y Santiago Mitlatongo, Nochixtlán, con un saldo total de 14 muertos, cuatro de ellas mujeres, y varios lesionados por disparos de armas de fuego.
En su homilía del domingo en el templo de Catedral Metropolitana, Monseñor Vázquez Villalobos, dijo:
“Guarden las armas, así no se va a reconciliar nuestro pueblo, con armas; no, no vayamos al diálogo con armas, porque se puede provocar una masacre. Vayamos al diálogo con la mente abierta y el corazón para escuchar al hermano y, junto con él, encontrar una solución, donde tengamos que ceder tú y yo; tú y yo por la paz de nuestros pueblos, para que podamos transitar por nuestros caminos”
Y agregó: “A mí ya me tocó ir por aquella zona y tuve que irme por otro camino, porque me dijeron: Monseñor, por allí no se vaya, por ahí no se puede pasar, hay conflicto, vaya por otro lado, dele la vuelta. No hay por qué dar vueltas”.
“Ojalá y las gentes que tomaron las armas y apretaron el gatillo, apuntando a un hermano, puedan escuchar en su mente y en su corazón, una pregunta que le hace Dios, ¿qué hiciste con tu hermano? ¿Qué hiciste con tu hermano? Porque esa pregunta se la hizo Dios a Caín, después de haber matado a su hermano Abel. Hoy, Dios pregunta a quienes asesinaron a cinco y a nueve, ¿qué hiciste con tu hermano? ¿Por qué te marcaste con la marca de Caín para toda tu vida? ¿Por qué te manchaste tus manos de sangre? ¿por qué quisiste arreglar un conflicto con armas?”.
“Tengo el temor, tengo el temor que, en días futuros nos digan, ahora los de aquí mataron a los de allá. Nunca vamos a acabar, nunca vamos a acabar. ¿Dónde estamos, en qué mundo vivimos? ¿Por qué se ha endurecido nuestro corazón? ¿Por qué hemos perdido el respeto a Dios al quitarle la vida a un hermano, a un hijo de Dios, a un hermano nuestro?
Luego de hacer un llamado a los gobiernos federal y estatal para que solucionen a la brevedad posible estos conflictos agrarios, el Arzobispo de Oaxaca, puntualizó:
“Y quisiera decir también esto. Como Pastor de esta Iglesia, de esta Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, me duele, me duele lo que está pasando en varios pueblos de nuestra Arquidiócesis. Ayer hablé con el Párroco de Chalcatongo, a donde pertenece San Miguel El Grande y ayer hablé con el Párroco de María Magdalena Jaltepec, a donde pertenece el pueblo de Santiago. En uno murieron asesinados cinco y en el otro murieron asesinados nueve. Asesinados, a lo directo, a lo directo, se fueron contra ellos, los que viven en otro pueblo, directamente a ellos”.
Finalmente, dijo:
“Que Dios nos ilumine a todos, que Dios nos conceda gracia y que a estas familias que hoy lloran, Dios las consuele y que no se siembre en el corazón de ellos, de sus familias, ningún sentimiento de venganza. No, venganza no, venganza, no. Perdón y misericordia, sí. Justicia, pedimos justicia, sí. Espero que los que tienen que hacer justicia pues la hagan, pero en primer lugar, pues Dios es el justo, en Dios dejemos todo y que Dios toque nuestros corazones para caminar con amor y con paz”.
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